Novelas

Con estas tres novelas se aprecia la clara evolución literaria del autor. La primera de ellas, llena de frescura y creatividad, La mirada ajena, es su ópera prima. Cabe destacar la trama compleja y trepidante para narrar la historia de un joven y apuesto inspector de policía que se ve atrapado en la búsqueda obsesiva de un asesino en serie. Sin renunciar a la intriga policíaca, el autor se adentra minuciosamente en la personalidad y motivaciones de los personajes, casi como un anticipo de lo que sería su siguiente novela.

La otra parte invita en cada línea a reflexionar sobre la condición humana y especialmente en relación a la pareja. Es sin duda una novela de personajes, con los deseos de cada uno de ellos a punto de cruzarse para hacer que emerja algo oculto, siniestro, y, al mismo tiempo, cotidiano. El estilo fresco y decidido, una narración plagada de diálogos y escenas intensas, llevará al lector por un recorrido que le obligará a reconocerse o cuestionarse a sí mismo y sin remedio.

Pero es En las horas previas donde se alcanza el límite de la introspección y la observación inagotable. Uno de los personajes secundarios de la anterior novela se ve tentado por el destino: un hombre bueno ante la posibilidad de perpetrar el atraco perfecto. La prosa elaborada del narrador permite recorrer los minuciosos planes de un hombre que, sin pretenderlo, se le brinda la posibilidad de vengarse del destino. Una historia cocida a fuego lento para revelar un final tan impactante como inesperado.